en Tecnoticias
en google
Inicie Sesión





¿Recuperar clave?
¿Quiere registrarse? Regístrese aquí
Quien está en Linea
Suscripcion RSS
Adsense de Google
XHTML Validator
Valid XHTML 1.0 Transitional
Cotizaciones
DolarHoy
Las más leídas
Ultimas Noticias
Home
FreeBSD es fácil... si sabes cómo (I) PDF Imprimir E-Mail
Origen: kriptopolis.org   
miércoles, 28 de mayo de 2008
Como algunos ya sabéis, llevo algunos días trapicheando con FreeBSD, un heredero directo del UNIX de la Universidad de Berkeley y el sistema que mueve muchas máquinas de Internet, servidores de Yahoo! incluidos.

Dejando de lado las frases tipo "fanboy" (del estilo "Quién quiere pingüinos habiendo demonios" o la imagen adjunta) lo que me interesa es comprobar por mí mismo en qué se diferencia de linux, experimentar y aprender todo lo que pueda en el proceso. Entiendo que probar un sistema tan reputado para servidores en un portátil antiguo no es lo ideal, pero sí que puede resultar interesante desde el punto de vista didáctico, ya que el desafío plantea constantemente dificultades que es necesario superar.

Así que con vuestro permiso, y para quien pueda interesar, iré contando en esta nueva sección algunas de mis experiencias, con la esperanza de que mis horas de trabajo puedan resultar de provecho para alguien.

En estas primeras notas no entraré todavía en ningún tipo de detalle, sino que sólo intentaré narrar en primera persona mis cavilaciones y primeras impresiones. Más adelante, y si hay suficiente gente dispuesta a acompañarme en el proceso, podrían ir llegando los primeros tutoriales sobre temas concretos. No creo necesario decir que no aspiro a sentar cátedra, sino a transcribir mis propias impresiones como usuario absolutamente novato e inexperto de FreeBSD...

Por qué elegí FreeBSD

Pero bueno; empecemos por el principio. Puestos a probar un BSD, ¿por qué elegir FreeBSD y no algún otro sabor de los disponibles? Pues porque por algún sitio había que empezar. En el mundo de los BSD, no obstante, no tendremos que enfrentarnos a la angustia de tener que elegir entre cientos de distribuciones diferentes (como ocurre en Linux), sino que sólo hay tres o cuatro opciones principales, y además muy emparentadas entre sí. Por otro lado las diferencias son bastante sutiles.

OpenBSD pone su énfasis en la seguridad, incorporando avances en ese campo que otras variantes tardarán años en incorporar (si es que algún día lo hacen). De entrada quizás sería por tanto la versión más apropiada para el editor de este sitio, pero hay dos cosas que me echaron para atrás: la primera, que poco provecho iba yo a sacar de tantas funcionalidades de seguridad para servidores en un portátil vetusto; la segunda, que obtener OpenBSD no consiste precisamente en bajar una iso y quemarla. Como mi idea es ir narrando mis experiencias y estimular a algunos lectores a emularlas, pocos seguidores iba a tener un sistema cuya primera dificultad es obtenerlo (sí, ya he probado los scripts para descargar los paquetes y crear la iso y también los repositorios alternativos... desesperante).

NetBSD pone su énfasis en su capacidad multiplataforma, por lo que quizás hubiera sido mi elección si pensara instalarlo en mi PDA con procesador ARM, pero no es ése el caso.

Quedan otras posibilidades -cierto- como FreeSBIE (un Live-CD) o PC-BSD, pero me parecieron soluciones demasiado pret-a-porter, quizás más apropiadas para una simple toma de contacto que para aprender BSD desde cero, que es lo que yo quiero.

Por tanto, digamos que elegí FreeBSD por eliminación, pero también porque es prácticamente idéntico al resto en lo básico, da juego en el escritorio y es más fácil de obtener y porque, casi con toda seguridad, es ahora mismo el BSD más utilizado.

Instalación

La instalación de FreeBSD es muy fácil... que me lo digan a mí, que tuve que instalarlo varias veces hasta dejarlo a mi gusto ;) Bueno; en realidad no es difícil, a excepción del punto -siempre crítico- de crear las particiones, que aquí son muy distintas a las habituales de Linux. El problema se simplifica enormemente si se piensa dedicar el disco entero a FreeBSD, pero eso no suele ser lo habitual.

En mi portátil mi idea era hacerlo convivir con Windows XP y Linux. El asistente reconoció sin dificultad las particiones existentes y sólo tuve que seleccionar la partición donde quería instalar FreeBSD. Mi primer error de novato fue no crear una partición de intercambio (swap) para FreeBSD pensando que luego podría utilizar la de Linux, algo quizás posible, pero desde luego nada sencillo. Tengo la impresión de que resulta más fácil al revés: convencer a Linux de que use un swap existente de FreeBSD, aunque cada sistema de algún modo compite por modificar el swap a su medida, lo que obliga a insertar algunos comandos en los scritps de inicio de Linux. En fin, un rollo.

Como consecuencia, mi primera instalación de FreeBSD quedó "coja", sin un triste swap que llevarse a la boca y (lo que es peor) sin espacio en disco donde crearla. FreeBSD permite crear ficheros de swap, pero yo quería una partición generosa y como Dios manda, así que tuve que reinstalar, eliminando de paso mis particiones Linux y creando esta vez un swap para FreeBSD.

He leído por ahí disquisiciones muy complejas sobre cómo lograr un sistema multiarranque con Windows, Linux y FreeBSD. Aunque tiene su puntillo, no es tan fiero el león como lo pintan. Una vez asumida la distinta numeración de las particiones basta añadir tres o cuatro líneas a grub (muy parecidas por cierto a las que se utilizan para poder arrancar Windows) para que todo funcione enseguida a la perfección. No obstante, como acabé suprimiendo Linux (y grub) en mi segunda instalación opté por el propio boot manager de FreeBSD, bastante soso pero que funciona a la perfección, permitiendo arrancar también Windows, tras detectarlo e incorporarlo al menú de arranque sin problemas.

Primeras impresiones

La primera sensación que me produce trabajar con FreeBSD es la de estar frente a un linux de hace unos siete u ocho años. Dicho así esta afirmación puede resultar polémica, pero en las próximas entregas la matizaré y ampliaré, hasta que quede bien claro que no se trata en absoluto de una valoración negativa, sino al contrario. Dádme tiempo.

Lo que quiero decir es que uno vuelve a la época en que casi todo ha de (re)aprenderse y hay que volver a pasar muchas horas investigando en Internet sobre cómo modificar ficheros de configuración para que funcionen muchas cosas que en Linux damos ya por garantizadas. No coinciden con Linux muchos comandos (otros sí), las particiones y los dispositivos se denominan de otra manera (adiós a eth0 y /dev/hda) y muchas veces han de montarse a mano, y el sistema de ficheros es diferente (UFS, Unix File System), por citar algunos de los aspectos que más nos pueden chocar de inmediato a los usuarios habituales de Linux.

Para acentuar más esta sensación de "deja-vu", la mala relación inicial de FreeBSD con mi conflictiva tarjeta gráfica (VIA S3 Unichrome Pro) hizo que la autoconfiguración de las X no funcionara, por lo que, hasta lograr resolverlo, sólo dispuse de acceso a la consola de mi flamante FreeBSD.

Luchando por mi escritorio

No creo que merezca la pena detallar cómo logré hacer arrancar el servidor Xorg (la mayoría de la gente no tendrá tan mala suerte como yo), pero quizás sí convenga apuntar un poco cómo lo hice, por si alguien tiene algún problema parecido.

En mi caso el problema era que la autoconfiguración (Xorg --configure) se empeñaba en utilizar el driver "via" para mi tarjeta y el servidor no arrancaba. Lo que hice fue arrancar mi portátil con un Live-CD de PC Linux OS (una distro que ya había tenido instalada en este portátil y cuya configuración de escritorio resultaba excelente). Copié el xorg.conf de Linux y lo imprimí. Observé que Linux utilizaba un driver llamado "openchrome" para mi tarjeta, en lugar del "via". Una pequeña búsqueda por Internet me mostró cómo podía compilar este driver para mi sistema. Eso, y copiar a mano las frecuencias de refresco horizontal y vertical de mi monitor (que FreeBSD tampoco detectó), junto a la adición de "DefaultDepth 24" y "Modes 1024x768" al xorg.conf provisional produjo el efecto buscado. Ya tenía X. Después de esto, añadir gnome resultó trivial... en cuanto supe cómo.

Pero eso nos lleva a la peculiar configuración de FreeBSD (basada en gran parte en sólo dos ficheros: /boot/loader.conf y /etc/rc.conf), que trataremos en la próxima entrega.

 
< Anterior   Siguiente >
Condiciones de Uso - © 2007 Tecnoticias.info