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Ubuntu 8.04, más humano que nunca |
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Origen: lanacion.com.ar
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martes, 06 de mayo de 2008 |
Por Ariel Torres [La Naciín].
Dos cosas antes de ir al tema de la semana, porque si no me voy a
olvidar. Primero, está en línea el sitio dedicado
a Eduardo J. Prieto, profesor de latín y griego
clásico de la Facultad de Filosofía y Letras de
la UBA, donde me formé, y aunque Prieto no fue mi maestro,
sus alumnos y amigos desean recordarlo por sus méritos y su
personalidad ( http://www.eduardoprieto.org.ar
). "Fue el último humanista, el único que tuve la
oportunidad de conocer", me escribe en un email María
José Grassó, lectora de este suplemento y ex
alumna de Prieto. También me habló maravillas de
este profesor una de nuestras correctoras, luego de leer este texto.
Prieto falleció en 2003 y, según he
sabido, se manejaba sin prejuicios con las computadoras. Me hubiera
gustado conocerlo.
Segundo asunto. Un amigo me comentó algo tan cierto sobre mi
última columna que amerita una mención. "Es
absurdo que se aumente el precio de algunos monitores LCD cuando al
mismo tiempo atravesamos una crisis energética –me
decía en el chat–. Debería hacerse lo
contrario, porque el ahorro en energía de estas pantallas es
enorme." En efecto, mientras que un LCD de 19" tiene un consumo
típico de 35 Watts, un monitor de tubo de iguales
dimensiones devorará 100. Hay entre 8 y 10 millones de
computadoras en el país. Si todas ahorraran 65 Watts por
cada hora de funcionamiento, haga números.
¡Más que encarecerlos, habría que
subsidiarlos!
Garza
peso pesado
Bueno, vamos a Ubuntu, que liberó hace diez días
una nueva versión con soporte de largo plazo, la 8.04,
llamada Hardy Heron (Garza Robusta); soporte de largo plazo significa
durante 3 años para la versión de escritorio y 5
para la server. Hace un tiempo probé la 8,04 alpha 6, es
decir, la inmediatamente anterior a la beta, pero hubiera sido injusto
comentarla en ese momento.
Así que cuando la pantalla me avisó que estaba la
actualización Hardy Heron disponible, le di OK y me dispuse
a esperar. Pasé a otra máquina y me
olvidé del asunto. Un par de horas después, y
luego de darle luz verde a dos o tres cuadros de diálogo,
tenía el 8.04 cómodamente instalado en el equipo,
que reinició sin problemas y sin necesidad de reconfigurar
la placa de video, como me había ocurrido en alguna
edición anterior.
La estrategia de Ubuntu no ha cambiado en nada. Mark Shuttleworth,
fundador de la compañía Canonical, que produce
esta distribución, tiene una idea fija, la está
llevando adelante sin hesitar, y lo aplaudo por eso. Su
propósito es que Linux deje de ser indigesto para las
personas sin formación técnica; es decir, para el
99% de los seres humanos. Y quiere hacerlo de tal modo que siga siendo
Linux, sin demacrarlo.
Por ejemplo, los que venimos usando este sistema operativo desde hace
mucho estamos habituados a usar archivos de texto para configurar miles
de cosas. Una verdadera pesadilla, para los cánones de hoy,
pero es así como nos gusta, porque antes que nada nos seduce
de Linux su flexibilidad y poder.
En Ubuntu –como en otras distribuciones desde hace
tiempo– hay muchas cosas que se pueden manejar por medio de
asistentes y cuadros de diálogo, al mejor estilo Windows y
Mac. De hecho, los veteranos podemos sentirnos un poco desorientados,
como en un planeta de poca gravedad, al tomar contacto con Ubuntu.
Hasta que descubrimos que debajo de esa cara amigable persiste un Linux
ortodoxo.
¿Y qué vendría a ser
Linux?
Para quienes no tienen todavía muy claro qué es
Ubuntu, acá va un rapidísimo resumen. Unos diez
años antes de que nacieran las computadoras personales que
hoy conocemos, y más de veinte años antes de
Windows 95, varios programadores de los Laboratorios Bell de
AT&T desarrollaron el sistema operativo Unix, que se
volvió un estándar de la industria, especialmente
después de 1973. ¿Por qué
después de 1973? Porque ese año se lo
reescribió enteramente en un lenguaje de alto nivel, es
decir, un lenguaje de programación fácil de
entender para los ingenieros.
Aunque hoy se escribe prácticamente todo en lenguajes de
alto nivel, incluidos los sistemas operativos, en aquella
época hacer algo así sonaba a herejía.
Pero fue un acierto histórico. Entre esos programadores
estaban Ken Thompson y Dennis Ritchie; a éste
último se lo conoce mejor por haber creado, precisamente, el
lenguaje C, que todavía hoy, 35 años
después, se usa en la mayoría de los programas de
computación.
El hecho de que estuviera escrito en un lenguaje de alto nivel lo hizo
más fácil de editar y de portar a otras
plataformas de hardware. AT&T lo licenció a varias
universidades y empresas, y Unix se diversificó y
propagó.
En enero de 1984, Richard Stallman inició el proyecto GNU
(siglas recursivas de GNU is Not Unix ), cuyo propósito era
crear un sistema compatible con Unix, pero de código fuente
abierto, para poder compartir esos programas sin violar la ley.
Donde otros se hubieran conseguido copias truchas, Stallman y sus
colegas reescribieron desde cero las muchas piezas que conforman un
sistema operativo, incluyendo las herramientas que se usan para crear
los programas ( http://www.gnu.org
). Una proeza que dio origen al movimiento de software libre, hoy
apoyado por empresas como HP e IBM, y utilizado por gigantes como
Google.
A principio de la década del 90, prácticamente
todo lo que hacía falta estaba listo, desde las bibliotecas
hasta las utilidades de sistema. Todo, excepto el núcleo
mismo del sistema, un componente que contiene los engranajes
más básicos y fundamentales del software que hace
andar la PC.
Entra en escena un desconocido y muy joven estudiante
finlandés de ingeniería de software, Linus
Torvalds, que redactó, en 1991, un núcleo
compatible con Unix para computadoras personales; luego, lo puso a
disposición de todo el mundo por medio de Internet. Aunque
sin las características avanzadas que Stallman deseaba, el
núcleo de Linus prosperó y completó el
rompecabezas. Había nacido Linux o, como les gusta decir a
los puntillosos, GNU/Linux.
En total, Linux es un sistema operativo equivalente a Unix para PC. Es
de código fuente abierto y llega al usuario por medio de
distribuciones ( distros , en la jerga). Es decir, no hay un Linux,
sino muchos: Debian, Fedora, Mandriva, SuSe, Ubuntu y así ( http://www.linux.org
).
El suplemento [La Nación] entrevistó a
Torvalds en 1996, y a Stallman, en 2001.
Filosofía práctica
Ubuntu es una distribución de Linux nacida en 2004 de la
mano de Mark Shuttleworth, un emprendedor sudafricano que se hizo
millonario con su consultora Thawte, hoy la segunda mayor autoridad de
certificados de seguridad digital ( http://www.thawte.com
). Shuttleworth vendió Thawte a VeriSign, en 1999, por 575
millones de dólares. En sus propias palabras, Ubuntu es una
manera de devolver a la sociedad parte de su fortuna, que en gran
medida logró gracias al software libre.
No porque sí, el nombre de la distribución remite
a un concepto filosófico africano que dice que "una persona
es una persona a través de otras personas". Le guste o no al
egópata irredento, eso es exactamente lo que ocurre en el
mundo real. Existimos en una delicada, dinámica y
omnipresente red de relaciones humanas. Lo que nos diferencia de una
jauría es comprender que existimos gracias a otros.
Durante aproximadamente una década Linux estuvo relegado a
los centros de datos corporativos, algunas pymes y las computadoras de
los usuarios expertos. Hasta que Ubuntu adoptó una serie de
estrategias que los sistemas de escritorio habían usado
desde al menos 1984, con la primera Apple Macintosh.
Veinte años después, Shuttleworth, que
había sido programador de la respetada y ultra ortodoxa
distribución Debian, decidió romper con la
tradición –ridícula, inútil
y pasada de moda– de que, si no es complicado y retorcido,
entonces no vale la pena, y convirtió Debian en el Linux
más humano que existe, Ubuntu ( http://www.ubuntu.com
).
Fuera de un par de cosas muy específicas que
citaré luego, una PC con Ubuntu permite hacer exactamente
las mismas cosas que una máquina con Windows, y de
más o menos la misma forma. Escribir; crear presentaciones;
llevar planillas de cálculo; importar, editar y organizar
imágenes; producir ilustraciones vectoriales (las
infografías del diario son gráficos vectoriales);
componer y grabar música; oír MP3 y otros
formatos de audio; ver películas y videos, y desde luego,
chatear, ver la Web, usar correo electrónico y los
demás servicios de Internet, incluida la
telefonía sobre IP.
¿Qué aplicaciones faltan o son muy precarias? Los
juegos, en primer lugar. Aunque hay algunos títulos ( http://www.happypenguin.org
y http://www.linuxgames.com
), los más populares no son compatibles con Linux.
Personalmente, no me afecta en lo más mínimo,
pero es un dato por tener en cuenta.
En segundo lugar, no hay ningún buen programa de pintura que
emule materiales reales, como el excelente Painter ( http://www.corel.com
), aunque esto está cambiando gracias a MyPaint ( http://mypaint.intilinux.com
). Le falta mucho, pero es un comienzo.
Tampoco hay un software tan completo y sencillo para crear figuras
humanas como Poser ( http://graphics.smithmicro.com/go/poser
); pero MakeHuman ha avanzado tanto que ya empieza a ser relevante ( http://www.dedalo-3d.com
). Supongo que no hace falta, pero advierto a los padres inadvertidos
que esta clase de programas se basa en cuerpos desnudos sobre los que
más tarde se aplica el ropaje. Favor de tomar nota.
Tampoco hay algo equivalente a Premiere Elements , pero gracias a Kino
( http://www.kinodv.org
) y Cinelerra ( http://cinelerra.org/
) eso también está cambiando.
En general, sin embargo, es raro que usemos software de pintura o
modelado de figuras, y lo demás está disponible,
de una u otra forma. El CD de Ubuntu, que se baja del sitio sin cargo,
instala las aplicaciones más populares, desde el navegador
Firefox y el programa de correo Evolution hasta la suite OpenOffice .
Lo demás se elige de Menú
Principal>Añadir/Eliminar y luego Ubuntu lo baja e
instala automáticamente de Internet.
El CD de Ubuntu se puede pedir también en el sitio y
llegará a nuestro domicilio sin cargo en un plazo de 4 a 6
semanas.
Pros y contras
Tengo pocas quejas, como dije, respecto del Ubuntu 8.04. No lo
recomiendo para quien se siente cómodo con su Windows, pero
en esta versión se ha implementado Wubi, que pone todo Linux
en un archivo, una suerte de volumen virtual, y añade una
entrada al administrador de arranque XP. De esta forma, es posible
probarlo con más rendimiento que las versiones en Live CD, y
sin alterar para nada el Windows que venimos usando. Wubi requiere 5 GB
libres en el disco para funcionar.
Entre lo que sigue sin gustarme está el que Ubuntu no
pierde, ciertas configuraciones, la costumbre de crear un Escritorio
mayor que la resolución del monitor. Esto es muy molesto y
confunde bastante, aunque es fácil de resolver:
Sistema>Preferencias>Resolución de pantalla ,
y listo. No obstante, si se intenta atraer al público sin
experiencia informática, el que el Escritorio sea
más grande que la pantalla no ayuda ni un poco.
Algunos críticos se han quejado de que en ciertas
condiciones Ubuntu no es capaz de conectarse con directorios
compartidos por Windows. Esto se debe, al parecer, a un error de
programación en el Escritorio Gnome , que es conocido, pero
que todavía no fue corregido. Un tema muy serio, a decir
verdad. En mi caso, no encontré dificultades al conectarme
con directorios compartidos de Windows, aunque hubo algunos reveses en
el proceso. Además, durante el copiado de archivos, al menos
en una ocasión, hubo un cuelgue completo; los indicadores de
bloqueo de mayúsculas y de desplazamiento quedan
parpadeando. Hubo que presionar Reset.
Mi principal queja tiene
que ver con el rendimiento en máquinas algo veteranas. La
Pentium III de más de siete años se ha vuelto
casi inutilizable con Hardy Heron; el fin de semana vuelve a 7.10.
Ricardo Sametband descubrió que en su caso algunas
particiones no nativas (de Windows y llaves de memoria) muestran iconos
equivocados. Así, un rígido aparece como una
llave de memoria y viceversa. Nada que contribuya al calentamiento
global, pero estos detalles pueden confundir a alguien sin mucha
experiencia con computadoras que está intentando llevarse
bien con esta alternativa para los sistemas operativos comerciales.
Al revés que en la versión 7.04, donde cada
actualización del kernel me obligaba a reinstalar los
controladores de video, ahora –y desde la 7.10–
nada de esto es necesario. Como corresponde, en suma. Eso
sí, el decorador de ventanas Emerald , que estaba activado
de forma predeterminada, quedó desactivado. Es un detalle,
pero hay que ir a Sistema>Preferencias>Sesiones , y
agregar la línea de comando correspondiente ( emerald
--replace ).
En total, fuera del problema con las carpetas compartidas de Windows,
ésta es la mejor y más sencilla de las ediciones
de Ubuntu, y seguramente una de las mejores distros de Linux que se han
publicado hasta hoy para máquinas de Escritorio. Lo que es
todavía más importante, la distro sudafricana se
encuentra ahora más cerca que nunca de ser una alternativa
real a Windows.
Ariel Torres
Bajar
Ubuntu de:
http://www.ubuntu.com/getubuntu/download
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